lunes, 10 de noviembre de 2014

¿Cómo gestionar una crisis de comunicación política?

¡Hola a todos!

Hoy estrenamos una nueva y fantástica colaboradora. Andrea Mateos, estudió Periodismo en la Complutense y en la actualidad complementa su formación estudiando un máster especializado en comunicación política. Abordará temas variados, como la actualidad y la política, aportando un punto de vista crítico y personal, alejándonos de lo "propiamente jurídico".

Esperamos que os guste esta novedad, con ella y la sección de política internacional esperamos complementar la información y opinión que facilitamos a nuestros lectores, y no limitarnos estrictamente al mundo del Derecho.

¡Muchas gracias a todos!

F.D.O. Derecho&Perspectiva.

¿Cómo gestionar una crisis de comunicación política?


La corrupción, ese gran mal que salpica a todos nuestros partidos políticos. Hace ya tiempo que una gran parte de la sociedad española no se siente representada por unas siglas y es deber de nuestros líderes volver a recuperar nuestra confianza. Tarea difícil, tan preocupante como urgente de resolver. Las cosas se han hecho y se siguen haciendo mal. Lo vimos en la crisis del ébola: desinformación, ministra invisible, consejero ineficaz, tardanza en respuesta. Claramente, estoy hablando desde un punto de vista comunicativo, pero es que sin comunicación no hay diálogo, y sin diálogo las partes nunca llegan a entenderse y establecer consenso.

¿Qué debería hacer un partido para volver a recuperar el apoyo de la ciudadanía? La primera regla de todas es no mentir. Un principio tan básico como ese que, sin embargo, cae en el saco del olvido. Mentir lleva a la pérdida total de credibilidad y a una falta absoluta de responsabilidad. Las crisis se superan siempre con transparencia y la verdad es la única opción estratégica.

Hay que tener en cuenta también que toda crisis es inesperada y, cuando llega, implica rapidez. La tardanza es sinónimo de tensión y rumores. Más en política. Actuar rápido no significa improvisar y hacer las cosas de forma descoordinada. Cabeza.

En comunicación, un partido tiene que ser consciente de que si está donde está es por sus votantes, son su esencia vital. Pero los votantes no son sólo una papeleta, son personas. Hay que comunicar con emoción y empatía, de forma cercana, sencilla y accesible. Un gran método es hacer un buen uso de las redes sociales. En las redes sociales (Twitter y Facebook en cabeza) está la mayor parte de tu público objetivo. Interactuar a diario no significa hacerlo cada segundo y sin sentido, pero tampoco estar un día entero sin publicar nada. Las crisis requieren control de la tecnología.

Por otro lado, es muy difícil anticiparse a lo que los medios van a decir de ti. Las informaciones publicadas van a sacar a la luz las carencias y los errores de un partido, porque “lo que se hace bien” no es noticiable más que para tus medios afines. Por eso mismo, es aconsejable tratar a la prensa en igualdad de condiciones y sin favoritismos. Y jamás jamás jamás convocar una rueda de prensa sin preguntas. No tiene sentido.

Otra cosa que es contraproducente son los silencios. Lejos de lo que muchos piensan, cuando no se dice nada, la gente saca sus propias conclusiones… y nunca son positivas. El principio del “no silencio” implica colocar portavoces formados en lo que se va a decir, así como tener una buena estrategia planificada y coordinada.

Mi último consejo, y este tampoco se tiene nunca en cuenta en política, es no echar la culpa a terceros, pues lleva a la falta de responsabilidad y daña la confianza del propio partido. El “y tú más” o “pues tú también” son fórmulas que nunca surten el efecto deseado. Dejémonos del “tú” y centrémonos en el “yo”. Salvo que no tengas nada que decir de este último… y entonces sí tendremos un problema.

Pero, después de todos estos puntos a tener en cuenta en comunicación política, ¿cómo sabe un partido que va por el buen camino? Tan sencillo como responder a estas seis breves preguntas:

1.     ¿Qué estoy haciendo por mi partido?
2.     ¿Qué estoy haciendo diferente y mejor que la oposición?
3.     ¿Cómo gestiono mis crisis?
4.     ¿Soy bueno realmente para el puesto que ocupo?
5.     ¿Qué medidores de éxito tengo?
6.     ¿Qué quiere y espera de mí el pueblo español?


Responde con honradez y honestidad. Recuerda que la verdad es el único camino.

F.D.O: Andrea Mateos.
@prepyus

No hay comentarios:

Publicar un comentario