¡Buenos días a todos!
Hoy inauguramos una nueva sección, de la mano de nuestro nuevo colaborador Alejandro Martínez, quién abordará desde un enfoque personal la actualidad internacional. Es estudiante de Derecho y Marketing en el Centro Universitario Villanueva y tiene grandes intrigas en el ámbito jurídico, cultural e internacional.
¡Esperamos que os guste!
F.D.O: Derecho&Perspectiva.
La correa del dragón.
‘’¡Qué vergüenza! ¡Qué vergüenza!’’, ‘’ ¡Vosotros también
sois de Hong Kong! ¡Habéis prometido proteger al pueblo no a los dirigentes!’’. Este era el himno que cantaban a coro miles de personas detrás de las
barreras metálicas que servían de muro de contención a los policías de la
localidad de Hong Kong.
Lo que empezó
siendo una mera revuelta de estudiantes contra la decisión del Gobierno Chino
de celebrar las elecciones de 2017 de forma ‘’no
democrática’’, ha acabado desencadenando una protesta generalizada que ha
congregado a los prodemocráticos y otros grupos como Schoolers y Occupy Central
a favor del sufragio universal en la ya conocida ‘’Plaza Cívica’’.
Debido a la fuerte
represión policial vivida en aquellos días, muchos manifestantes cayeron en
cierta exageración que les llevó a aparejarlo con Tian’anmen, un suceso que sin
duda muchos recordarán. De hecho creo que es conveniente explayarse en este
punto ya que, para saber en lo que podrían desembocar estas manifestaciones y
analizar sus consecuencias, hay que volver la vista 25 años atrás.
Debido a la
revuelta alrededor de la plaza de Tian’anmen (Pekín, 1989) y a la mala gestión
del Partido Comunista Chino de la crisis, se declaró la Ley Marcial y el
Ejército Popular de la Liberación entró en la ciudad de Pekín arrasando con
todo y disparando indiscriminadamente contra todo aquello a lo que tenía
alcance. Con estas palabras no me refiero a que disparase solamente contra los
manifestantes: mujeres, niños, jóvenes que pasaban por la calle por casualidad,
todo aquél que se cruzó en el camino de la marcha del EPL lo pagó con su vida,
no se libraron ni siquiera los que se quedaron en sus hogares. 10.000 heridos y
3.000 muertos… tal cantidad de pérdidas
humanas permite hacerse una idea de la
indiscriminación con la que se actuó.
Las actuaciones del
Gobierno no pasaron, ni mucho menos, desapercibidas, algunos periodistas (entre
ellos algunos de la TVE) filmaron este triste acontecimiento a pesar de que el
Gobierno chino trató de buscar cobertura con la que mantenerse lejos del
alcance de los medios. Las imágenes de las protestas, junto con la caída del
comunismo en la Unión Soviética y en Europa del Este, contribuyeron a que los
occidentales pudieran formarse una opinión sobre la República Popular China durante
la década de 1990 y los primeros años del siglo XXI. Se produjo una importante
simpatía por las protestas estudiantiles y, casi inmediatamente, los EE.UU. y
la EU anunciaron un embargo del comercio de armas, y la imagen que China se
había forjado en la década de 1980, como un país que emprendía reformas y un
contrapeso aliado contra la Unión Soviética, fue derruida y reemplazada por la
de un régimen autoritario muy represivo.
Esta cumbre tuvo
lugar en Holanda, en diciembre del 2004. Ante el panorama internacional, China
jugó sus cartas y presionó para que este proyecto no viera la luz. El ministro
de exteriores chinos advirtió a los europeos que esa cumbre podía dañar
irreversiblemente las relaciones económicas bilaterales. No obstante, se aprobó
el embargo y aunque desde entonces han tenido lugar varios intentos de forzar
su suspensión, lo cierto es que aun sigue vigente, razón por la que actualmente
China tiene que lidiar con dificultades para proveerse de tecnología militar y
por la que se ha visto obligada a obtenerla de Rusia, Iraq y Sudáfrica.
El dilema ya no
trata solo de la cantidad de vidas que se perdieron y de los derechos humanos
que se infringieron, sino de los que se siguieron sucediendo muchos años
después, el mejor ejemplo de esta represión post-manifestación es el caso de la
detención de Liu Xiaobo, un gran crítico de China que mostró su apoyo a los
manifestantes de Tian’anmen y por ello reiteradas veces (sin cargos) por
prisión.
A mi parecer (y
creo que comparto mi opinión con la de ‘’Human
Rights Watch’’), la vulneración de la Carta de los Derechos Humanos de
esta forma es, cuanto menos, deplorable. Por poderosa y grande que pueda ser
una nación o una institución no puede permitirse actuar contra los suyos de una
forma tan represiva.
¿Se tomaron
suficientes medidas contra el régimen chino? ¿Qué pasaron con los registros de
civiles muertos, desaparecidos o encarcelados durante la revuelta? ¿Podrían
desencadenar las revueltas de la Revolución de los Paraguas en un
‘’referéndum’’ para implantar el Estado Democrático y de Derecho en China? ¿O
acabará con una nueva implantación de la ley marcial? Y en este último caso
¿Cómo reaccionaría la comunidad internacional? Son preguntas que irán hallando
su respuesta con el paso del tiempo.
F.D.O: Alejandro Martínez.
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